5 de agosto 2020
Acabo de recordar, mientras veía unos vídeos de pañueletas,
algo que me pasó en el año 2018.
Me encontraba laborando en la Feria internacional del Libro.
Y como soy fan de los Punset, decidí apoyar en la sala donde se presentaría
Elsa Punset. Verla me causó reales sensaciones. Y la persona que me acompañaba
(encargada de la sala también) me codeaba para molestarme al respecto, ya que
sabía que admiraba a los Punset. Lo que sucedió fue que al acercarnos (yo
porque quería mi foto), la persona que me acompañaba subió para ver un tema de
la mesa y ver de paso que cada persona siga el orden que se había establecido
para que puedan hacer firmar sus libros y tomarse las fotos correspondientes.
Yo, como niña buena, me quedé abajo, a unos pocos metros, apoyando las mismas
causas. La sala seguía en movimiento, ya que todo se tenía que dejar preparado
para la siguiente presentación. En ello, la persona que me acompañaba, se me
acerca, bromeamos, le respondo sutilmente, le miro a los ojos y en eso que
sonreía y alzaba la mirada hacia la mesa, veo que Elsa Punset nos estaba
observando. Me siento descubierta, me palteo más y decido bajar la mirada. La
Sra Elsa Punset vuelve a firmar el libro siguiente y vuelve a mirarnos con una
ternura y una breve sonrisa cómplice que me causó una ligera turbación. Y
aunque me percaté que la Sra Punset había leído nuestra comunión corporal,
decidí mantener mi compostura y continuar con la labor antes de volver a las
siguientes misiones.
De seguro yo ya estaba hecha un tomate. Y aunque no pude
pedirle una foto por roche, si le tomé muchas fotos con mi motorolo de ese año
de case color amarillito. 🤣🤣
Bueno, fuera de dicha experiencia. La familia Punset, para
mí, son el claro ejemplo de lo transcendental que puede ser la unión de un
padre con sus hijos. Ellos pueden influir en el desarrollo profesional y
personal. Por más pequeña que sea nuestra perspectiva, mantenerte en lo que te
inculcaste como un flechazo, sea ciencia o algo más, genera autoconocimiento,
la necesidad universal. Ellos vieron la carencia y desarrollaron una
metodología para generar valor y desempeño. Y por ello, hay que agradecer. Y
gracias a mi padre por las horas brindadas de historia.
Namasté.🍃🙏🤍
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